Fotos Historia del Islam El calendario del Ramadan
La historia del Ramadan El Islam en Marruecos Hajaj Hicham

 

 

Fotos                                                                                                                                                                                                                        

                                                            

                 

                 

Historia del Isla

La FE ISLÁMICA se basa en la creencia en un Dios, Alá.Los musulmanes - los seguidores del islam- tienencomo símbolo una estrella y una media luna.

2000 a.C.

La Kaaba (Meca)

570 d. C.

Mahoma

610 d.C.

622 d. C.

Abraham, y su hijo Ismael construyen la Kaaba, un santuario islámico en La Meca, en la actual Arabia Saudí.

570-632 d.C.
En la Meca nace Mahoma, el último y más importante de los 26 profetas islámico. El Shahada afirma que Mahoma es el enviado de Alá.

610-632 d.C.
El ángel Gabriel
revela a Mahoma el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, en el que Alá revela a Mahoma como deben vivir los hombres.
Los musulmanes lo tratan con sumo respeto, manteniéndolo a buen recaudo, lavándose antes de tocarlo.

Viaje de Mahoma a Medina (Arabia Saudí), que señala el comienzo del calendario islámico

ORÍGENES: El islam nació hacia el 600 d. C. en La Meca (Makkah), Arabia Saudí.
Actualmente se practica en el mundo entero.
Se agrupan principalmente en:
Suníes, 83%. Chiítas, 16%. Otros, 1%.

Pilares del Islam

Puntos Clave

La Meca (Makkah)

Celebraciones

Palabras

Los musulmanes deben obedecer estas 5 reglas:
1. Shahada
Alá es el único Dios y Mahoma es su enviado.
2. Salat
Orar cinco veces al día.
3. Zakat
Hacer caridad.
4. Sawn
El ayuno durante el mes del Ramadán.
5. Hayy
Hacer en la vida al menos una peregrinación a La Meca.

Los musulmanes prometen obedecer la voluntad de Alá.
El islam es la fe elegida por Alá para la raza humana.
Mahoma es el enviado principal de Alá.
El calendario islámico c
arece de años bisiestos.



Esta ciudad de Arabia Saudí es la más sagrada para los musulmanes. En ella hay un santuario cúbico, la Kaaba, que se cree que construyeron Abraham e Ismael hace casi 4.000 años. Todos los años, especialmente durante su mes de peregrinación, los musulmanes acuden en masa a La Meca y se reúnen alrededor de la Kaaba.

Mawlid al-Nabi
Nacimiento de Mahoma.
Layl'at al-Qadr
Revelación del Corán a Mahoma.
Id al-Fitr
Celebración del fin del Ramadán.
Id al-Adha
Fin de la peregrinación a La Meca.

Hadiz - historia sobre Mahoma.
Hafiz - musulmán que ha memorizado el Corán.
Masyid (Mezquita) - lugar de culto.
Mulá - erudito religioso.
Sharia - Ley islámica.
Yihad - esfuerzo para extender el modo de vida islámico.

 

El calendario del Ramadan

El calendario musulmán y el Ramadán1    

por HICHAM HAJAJ             


     El Ramadan tiene como base tiempo que hay una luna nueva a la siguiente, es decir, los 29 días y medio que tarda la Luna en circundar la Tierra y que llamamos mes lunar o sinódico.

     Como el año lunar musulmán2 consta de 12 meses, cinco de los cuales son de 29 días y el resto de 30, el resultado es un año de 354 días subdividido en los meses siguientes:

 

La historia de Ramadan

 

     Los nombres de los meses, algunos de los cuales se refieren a las estaciones, tienen el origen en el calendario árabe pre-islámico, que originalmente añadía un mes cada tres años, con la finalidad de mantener el calendario lunar en armonía con las estaciones.

    Pese a su origen, el calendario musulmán islámico obvia aquella corrección, por lo cual acumula una diferencia de 10 o 11 días por año respecto del calendario solar.

     El resultado es que los meses musulmanes se desplazan gradualmente por las estaciones de tal manera que, años después, el mismo mes cae en estaciones diferentes.

     Además de la división del año en meses, los musulmanes, como los fieles de otras creencias, celebran determinadas efemérides que sirven de marca en el transcurrir del tiempo y de guía en las devociones.

     Así, el primer día del año, el 1 de Muhárram, se celebra refiriendo los pormenores del Hégira o migración, el inicio de la era islámica3 , cuando, el 16 de julio del año 622 d.C. (según nuestro cómputo de tiempo) Mahoma y un grupo de seguidores huyeron de la Meca para fundar una nueva comunidad de creyentes en Medina.

     El día 10 del mismo mes de Muhárram se celebra el Ashura, en recuerdo de Nuh [Noé] y de Musa [Moisés], dos de los profetas bíblicos que reconocen como propios los musulmanes:
     Enviamos a Nuh a su pueblo y les dijo: "Oh, pueblo mío! Servid a Alá, adoradlo! No tengáis otro Dios excepto Él" (7:59, que quiere decir versículo o aleya 59 de la sura 7).

    De Nuh se recuerda fundamentalmente el diluvio (Génesis 6) y la bajada del arca, 40 días después que encallara en el monte Ararat (Génesi 8:6):
      Cuando llegó el gran diluvio, aquel tan violento, universal, os llevamos en una embarcación, para que este milagro fuera para vosotros un recuerdo perpetuo y vuestra oreja lo escuchara siempre, perpetuamente (69:12).

     Además del fin del diluvio universal, la fiesta de Ashura recuerda la liberación de los israelitas de la opresión del Faraón.

     Después de Nuh, Nós enviamos otros profetas y mensajeros a sus pueblos, para que les llevaran las pruebas claras. [...] Enviamos, después de ellos, a Musa y a Harum [Aarón, su hermano], a Firaun [el soberano o rey de Egipto] y sus magnates, con Nuestres milagros. (10:74)
     Dimos a Musa las escrituras, el libro santo (2:87).

     Para los shiítas, una de las sectas islámicas más extendidas, el Ashura es la festividad más importante del año, ya que recuerdan el martirio de Husayn [Husein], nieto de Mohamed [Mahoma] a manos de Abu Bakr, suegro de Mahoma y primer califa, enfrentado a Alí, yerno de Mahoma y padre de Husayn.

     Un par de meses después, el 12 de Rabí al-Awwal, se celebra Mawlid Al-Nabí o nacimiento de Mahoma, día en qué los musulmanes escuchan panegíricos del Profeta y las gestas de su vida. Para el sufismo, el movimiento ascético musulmán que preconiza la unión mística con Alá a través del conocimiento y de la bondad, ese día es el más solemne de las fiestas que se inician el 1 de Rabí al-Awwal, ya que simboliza y expresa la reverencia del Islam hacia a Mahoma, considerado como el "varón perfecto". La fiesta adquirió relevancia sobre todo cuando los musulmanes entraron en contacto con los cristianos, que conmemoraban el nacimiento de Jesús.

     Shab y-Barat, que los musulmanes de la India y Pakistán celebran en la luna llena del octavo mes, es decir, el 15 de Sha'ban, es importante porque, según creen, ese día Alá [Dios] registra todas las acciones de la humanidad.

     El 27 de Rajab celebran Lailat al-Miraj o "Noche de la Ascensión". Ese día, en que se cuentan anécdotas de la vida del profeta conmemora la visita de Mahoma a Alá [Dios], con quien va conversar y de quien trajo a la Tierra instrucciones precisas, que incluían, entre otras, la obligación de los cinco rezos diarios. Se considera que en ese viaje iniciático, a lomos de Buraq, un ser alado mitad hombre y mitad caballo4, fue guiado por el arcángel Gibril [Gabriel], y que esa ascensión se inició en Jerusalén, a la meseta de al-Aqsa, donde hoy en día hi ha una mezquita, una de las más importantes para los musulmanes.

     No todas las fiestas islámicas tienen como base el calendario lunar. También celebren algunas en relación con alguna efeméride solar y con la luz, seguramente como herencia de celebraciones orientales muy antiguas.

     Un ejemplo de esas fiestas es el Ansara, que celebran el 24 de junio (en homenaje al solsticio de verano: el equivalente a nuestro San Juan), y de la cual existen referencias en las "jarchas"5 hispano-árabes.

     Una prolongación de esa fiesta se registra, por ejemplo, en Malta (país que tiene una lengua mixta entre una base árabe y gran parte de léxico italiano): los días 28 y 29 de junio (el equivalente a nuestro San Pedro), celebran la fiesta del Imnarya, peculiar arabización del siciliano luminária.

     De todas las fiestas (Id, en árabe), dos fueron expresamente indicadas por el Profeta para ser celebradas,: la más importante, Id al-Fitr o "fiesta del final del Ramadán" y, en el último mes, la Id al-Adha o "fiesta del sacrificio".

     Si toda fiesta supone una ruptura de la normalidad y una cierta inversión de las formas habituales de conducta, eso se escenifica de manera especial en el noveno mes del calendario musulmán, el mes de ayuno o Ramadán, obligatorio para todo musulmán i en el que se conmemora la primera revelación de Alá a Mahoma, posteriormente transcrita al Corán.

     El inicio del Ramadán los deciden unos observadores designados por los organismos religiosos de cada país, y que, situados en un lugar elevado, han de escrutar visualmente el horizonte, sin ninguna ayuda mecánica, óptica o cálculo matemático, hasta vislumbrar el primer hilo de luz de la luna creciente, que indicará que el siguiente día empieza la fiesta religiosa.

     Aunque, en teoría, el inicio del Ramadán se decide al mismo tiempo para toda la comunidad musulmana (este año, el 17 de noviembre del 2001), la extensión geográfica de las comunidades islámicas hace imposible unificar las observaciones, de tal manera que el Ramadán se inicia de manera escalonada, por regiones geográficas.

     De toda manera, en el caso de que las condiciones meteorológicas impidan ver el horizonte y el nacimiento de la Luna con la suficiente claridad, el Ramadán se iniciará dos días más tarde del que estaba previsto.

     Durante ese mes, todos los que han llegado a la pubertad han de abstenerse de comer, beber, fumar, usar perfumes y tener relaciones sexuales durante las horas diurnas, es decir, desde que sale el Sol hasta que se pone y empieza un nuevo día, ya que para los musulmanes los días empiezan a contarse después de la puesta del Sol, "cuando ya no es posible distinguir un hilo blanco de un hilo negro", y no a media noche, como hacemos quienes seguimos el calendario cristiano occidental.

     Como el Ramadán sigue el calendario lunar, año tras año se desplaza por las diferentes estaciones, por lo cual el observación del ritual puede resultar penosa durante el verano, por lo cual los devotos musulmanes valoran en gran medida el entrenamiento que proporciona como disciplina espiritual y como muestra del triunfo de la mente sobre la materia.

     Posiblemente de aquí deriva su fuerza y mantenimiento, pese a las duras condiciones que dominan las horas diurnas, ya que éstas quedan compensadas por las expectativas y realidades de las noches, en que las ciudades y pueblos islámicos engalanan las calles, la gente se visita y se hace regalos, los niños cantan de puerta en puerta, se preparen comidas y bebidas extraordinarias, ... y quien puede hace el amor, al menos en la célebre Lailat Al-Qadr o "Noche del destino", el 27 de Ramadán6 , que también se dedica a leer el Corán y a rezar, de tal manera que, según nos dice la sura 97:
     La noche del destino es mucho mejor que miles de meses! En esta noche bajan los ángeles del cielo, y el espíritu [el arcángel Gibril/Gabriel], con el permiso del Señor, con los decretos de Alá para cada cosa. Noche de paz, que dura hasta el rayar del alba. (97:3-5)

     La tradición sostiene que esa noche es cuando se fija el curso de los acontecimientos del año que empieza a partir de entonces y hasta el próximo Ramadán7.

     Esa noche se reveló todo el Corán a Mahoma, aunque inmediatamente le fue quitado para dárselo poco a poco posteriormente, a medida que lo exigían las circunstancias.

     Otra festividad importante es el último viernes del Ramadán, en qué hacen una visita especial a la mezquita para decir adiós al mes de ayuno.

     Cuando acaba el Ramadán empieza el mes de Sh'awwal, con la fiesta más grande, la Id al-Fitr, o "fiesta de la ruptura del ayuno". Es tan grande el placer que los musulmanes sienten por finalizar aquella penitencia que la celebran con más alegría que cualquier otra. Se reparten bendiciones y se desean felicidad, personalmente o enviándose tarjetas, dando gracias a Alá por haberlos ayudado a superar las dificultades del Ramadán. Empiezan el día bañándose y vistiéndose con la mejor ropa. Después acuden a la mezquita para las oraciones y el gentío suele desbordar el recinto sagrado y se extiende por el exterior. Después de las oraciones, la gente se intercambia regalos y visita a los parientes y amigos. También están obligados a dar limosna a los pobres. A lo largo del día los musulmanes han de reflexionar sobre el significado del Islam e intentar limar las diferencias con la familia y los amigos, para poder empezar una nueva vida bajo el signo de la paz y la reconciliación.

     Más adelante, el 10 del último mes, Zul-Hijja, se celebra Id Al-Adha, que suele durar tres días. Los orígenes de esta fiesta se remontan al profeta bíblico Ibrahim [Abraham], que evidenció su buena disposición a acatar en todo a Dios que incluso estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo más querido, Ishaq [Isaac].

     Ese día, tanto los musulmanes que están en la Meca como en el resto del mundo, inicien la fiesta con una oración en común y sacrifiquen una oveja, una vaca o un camello, de los cuales se quedan con la tercera parte y el resto lo reparten entre los pobres. Con ese ritual se acaba la peregrinación a la Meca de quienes han ido allí.

     El año acaba con la fiesta de fin de año o Hijarah, la víspera del primer día de Muharam.

El Islam en Marruecos

LOS MUSULMANES EN EL NORTE DE ÁFRICA

 

En el año 647, tuvieron lugar las primeras incursiones de los árabes por el norte de África. Movidos por las enseñanzas del Profeta y con el ánimo de difundir el Islam. Los musulmanes en esa primera incursión, tomaron Barca y llegaron hasta Trípolis. Durante el mandato del califa omeya Yazid, el caudillo Uqba ben Nafi, llegó hasta Túnez. En el 670, fundó Kayruán, ciudad que adquirió gran importancia ya que era la capital espiritual de la provincia, a la vez que plaza fuerte desde donde se organizaban expediciones a Europa y de donde salían los ejércitos para luchar contra los bereberes. Fue además, un gran centro comercial. Años más tarde, Ibn Nusair luchó contra un numeroso ejército bereber, conquistó Cartago y penetró en el Magreb. En el año 708/82, Musa ibn Nusair, fue nombrado gobernador de Ifriqiya y su ejército al mando del bereber Tariq ben Ziad, llegó hasta Marruecos y sometió a las tribus bereberes asentadas en los oasis de Tafilete. Tres años más tarde, Tariq al mando de un ejército bereber, atravesó el estrecho de Gibraltar, penetró en la península Ibérica y derrotó a los visigodos. Esta derrota supuso el nacimiento de la provincia musulmana de Al Ándalus, en la que durante siete siglos, se vivió una floreciente civilización, mucho más avanzada que la del resto de Europa.

La tolerancia del Islam permitió la convivencia en la zona, de  musulmanes con pueblos no conversos al Islam. Algunas tribus bereberes siguieron siendo paganas y las que se convertían al Islam, seguían las doctrinas del jariyismo. Otras conservaron la religión judía. En el sur de Túnez, varias ciudades conservaron por un tiempo la lengua romana y la religión cristiana. Esto dio lugar a la formación de una civilización absolutamente original, inspirada en las tradiciones orientales aportadas por los árabes, con influencia del arte latino y bizantino.

 A finales del siglo VIII, se refugiaron en la zona varios jefes orientales que huían de las persecuciones de los abbasíes. Estos caudillos se rodearon de bereberes jariyíes y pronto fundaron pequeños reinos. Nacieron así nuevas dinastías: Los rustemíes  fundada por Abd al Rahmán ben Rustem, noble procedente de Persia que hacia 767 fundó la ciudad de Tahert que fue la capital del imperio rustemí durante más de un siglo. Estaba rodeada de una sólida muralla y en sus alrededores se construyeron granjas, castillos y bellos jardines. Por su situación geográfica fue un centro comercial próspero al que acudían muchos nómadas. Se construyeron en esta ciudad varias bibliotecas y destacó como centro de estudios religiosos y filosóficos.

Para sofocar las constantes insurrecciones que se producían en Ifriqiya, el califa abbasí Harun al Rashid, nombró gobernador de Egipto y Túnez a Ibrahín ben Aglab, con amplias atribuciones y con el derecho de nombrar a sus sucesores. Este fue el inicio de la dinastía de los aglabíes cuya capital fue Kairuán. Fundaron un emirato dependiente de Bagdad y cada año pagaban tributos al califa abbasí. Gozaban los emires de Kairuán de total libertad y esto influyó en la estabilidad de la zona. Se establecieron las bases de una organización política y económica que contribuyeron al engrandecimiento del emirato. Los aglabíes  mostraron gran interés por la educación del pueblo, la expansión de la lengua árabe y la difusión del Islam. Se construyeron grandes mezquitas, se embellecieron las ciudades y se mejoró el sistema hidráulico, con la construcción de acueductos y aljibes circulares. Durante el periodo de casi un siglo en el que gobernó esta dinastía, sus científicos, sus zocos y sus artesanos, compitieron con los de las ciudades más avanzadas del Mediterráneo. En el 827/211, los aglabíes invadieron Sicilia y en el 910/297, se sometieron a los fatimíes.

En tiempo del califa abbasí, Harún al Rashid, los musulmanes que cuestionaban la legitimidad del califato, eran ferozmente perseguidos. En el año 786/169 se llevó a cabo una gran matanza cerca de Meca y de esa masacre, escapó Idris Ben Abdulá, que en compañía de un esclavo viajó durante dos años, hasta llegar al Magreb. Se apoderó de la ciudad de Tremecén que era una plaza fuerte con un gran mercado. Los bereberes, impresionados por su piedad y su saber, lo hicieron jefe. Este fue el origen del reino de los idrisíes, primer estado independiente de Bagdad, en el Magreb. Idris I, fue envenenado en el 792/175, por orden de Harún. Le sucedió su hijo póstumo Idris II que fundó Fez, ciudad situada cerca de campos de trigo y de montañas cubiertas de bosques, a donde fueron llegando familias andaluzas expulsadas de Córdoba y otras procedentes de Kayruán. Esto favoreció la fusión entre árabes y bereberes y ayudó al progreso de la lengua y la cultura.  A su muerte dividió el reino entre sus 10 hijos y esto dio lugar a enfrentamientos que debilitaron el poder y finalmente fueron absorbidos por los fatimíes.

Durante el gobierno de esta dinastía, se llevaron a cabo en la región obras hidráulicas destinadas a favorecer la expansión ciudadana y la mejora de la agricultura. La población gozó de paz y prosperidad. Construyeron en el año 857/245 la mezquita de Al Ajawayn en Túnez.

En el año 880, llegó a la zona otro caudillo procedente de Asia. Fue conocido como mahdi (guía y maestro de creyentes). Se rodeó de bereberes de las tribus de Cabilia y en 908, derrotó a los aglabíes, que eran sunnitas y se estableció en Qayruán. Sus sucesores, los fatimíes, fundaron la ciudad de Mansuriya que destacó por la vida de ostentación y lujo que llevaban sus dirigentes. También fundaron la ciudad costera de Madhiya, desde donde atacaban a los estados cristianos del Mediterráneo y daban apoyo a los emires de Palermo.

Una vez que los fatimíes conquistaron Egipto y fundaron el califato independiente, les cedieron el gobierno de Ifriqiya a los príncipes bereberes ziríes. Estos enviaban regularmente a Egipto tributos y tropas. Pero en 1049, pactaron con Bagdad y rompieron sus alianzas con los fatimíes y con las doctrinas shiítas.

Durante los siglos XI y XII, el Maghreb fue gobernado por los almorávides. En el año 1035/426, el jefe bereber de la tribu  Yudala, peregrinó a Meca y a su regreso, fundó en el  desierto una escuela para propagar el Islam. Dos años después, Abdallah ibn Yasin, empezó a sentar las bases del movimiento almorávide que comenzó su expansión. Tomaron Siyilmasa y tras la muerte de Abdallah ibn Yasin, este movimiento religioso, se convirtió en un reino. En 1060/452, fundaron la ciudad de Marrakech y nueve años después tomaron Fez. Los reyes de Taifas de Al-Andalus, para defenderse de los ataques del rey cristiano Alfonso VI, pidieron ayuda a los almorávides y estos, atravesaron el estrecho de Gibraltar y desembarcaron en Al-Andalus y aprovechando la decadencia que vivían estos pequeños reinos musulmanes, el emir almorávide Yusuf Ibn Tashufín, decidió intervenir y no encontró dificultad para la conquista.

Durante el gobierno de los almorávides, el Magreb gozó de paz y prosperidad. El fundador de la dinastía unificó el territorio marroquí y desarrolló el sedentarismo creando grandes y bellas ciudades.

Otro reformador religioso, bereber de las tribus Masmudas originarias del alto Atlas, llamado Mahdi ibn Tumart, que defendía la unidad y unicidad de Allah, llegó a la zona y se instaló con sus seguidores. Se les conoció como los almohades. A la muerte de Tumart, numerosas tribus se habían unido a su movimiento y su sucesor Abd al Mumín, se  autoproclamó califa. Se apoderó de Marrakech y Fez  y a mediados del siglo XII, ya controlaba todo Marruecos. Una vez concluidas sus conquistas en el Magreb, pasaron a Al Andalus y se hicieron con el poder. Los almohades  mantuvieron su califato durante los siglos XII y XIII. Durante el reinado de Yacub Yusuf, apodado Almansur (el victorioso),  la dinastía vivió sus años dorados. Había conquistado todo Al-Andalus y los reyes cristianos le rendían vasallaje. Se rodeó de poetas y filósofos, como Maimónides y Averroes que realizó comentarios sobre las obras de Aristóteles y se las dio a conocer a los cristianos. En el Magreb, Fundó la ciudad amurallada de Rabat.

Los benimerines, eran una tribu nómada bereber del desierto, que se asentó el norte de Marruecos a mediados del siglo XIII. Con la ayuda de mercenarios cristianos, comenzaron la guerra contra los almohades. En el 1248/646, su jefe Abu Yahya se apoderó de Fez y estableció la dinastía merinida. El gobernante más destacado fue Abu al Hassan, conocido como el Sultán Negro que reorganizó el imperio que se extendía desde el Atlántico a Túnez y gobernó con mano dura. Intentó la conquista de Al-Andalus, pero fue derrotado en la batalla del río Salado, cerca de Tarifa en el año 1340/730. Tras su muerte y hasta 1358/759, le sucedió su hijo Abu Inan. Los benimerines fueron perdiendo sus posesiones. Los cristianos estaban conquistando Al-Andalus y los musulmanes se refugiaban en Marruecos y la anarquía se fue apoderando del país. Los reyes españoles y portugueses, enviaban ejércitos a Marruecos para perseguir a los musulmanes y a los judíos que buscaban refugio en  esas tierras. Enrique III de Castilla, en 1399/801, tomó Tetuán y llevó a cabo una gran matanza. Portugal se apoderó de Ceuta en 1415/922 y España tomó Melilla en 1496/911. Los portugueses establecían puertos en la costa atlántica y los turcos otomanos llegaron a las puertas de Marruecos.   

Hajaj Hicham

                                                                                    

Bismi alah alrahman al rahim.wa al salatu al achrafi al mursalinsayeduna muhamade sala alhu alihi wa sallam .amma baad

yasuruni an (hicham hajaj)ibn (abd salam hajaj wa habiba al jibari) an ukadema hada al maukia al islami al hadif.

al hamdu lilah rabi al alamin .                                                                wa alahu al muafik.